| Doble homicidio en Pagancillo: dos mujeres degolladas |
| POLICIALES HOY | ||||||||||||||||||||||||||||||
|
Las víctimas fueron identificadas como Delia y Elvira Leiva, ambas adultas de más de 50 años de edad. Los cadáveres fueron encontrados por un cuñado de las mujeres de apellido Cordero que se apersonó por el lugar al no tener respuesta a sus llamados. Los cuerpos fueron encontrados en el domicilio de ambas, a pocos metros uno de otro, en dos dormitorios distintos. Estaban vestidas las víctimas. La casa del macabro hallazgo se encuentra en el empalme de la ruta 76 a 50 metros del puente. Había signos de desorden en el lugar del hecho. La investigación está a cargo de la doctora Graciela Páez de Echeverría. Personal de la Policía Técnica Judicial y de la Dirección de Homicidios de la Capital viajaron a la zona. La policía de la provincia avanzó en la investigación del doble crimen de Pagancillo con algunos allanamientos que arrojaron resultados positivos. Se logró detener en Villa Unión a un jovencito de 17 años de apellido Sanabria, quien sería oriundo de Misiones, y habría participado del hecho. En el lugar se secuestró algunas prendas de ropa con manchas de sangre. E incluso se encontraron joyas y otros elementos de valor, que habrían sustraído de la casa de las victimas. Por tal motivo, la primera hipótesis indica que el móvil de asesinato habría sido el robo, según informó el vocero de la policía Néstor Andrada. Cerca de las 11 horas de este martes lograron rápidamente detener, después de un allanamiento en el barrio Yacampis de la Capital, a Gabriel Esteban Carrizo de 22 años, quien habría participado del doble crimen ocurrido cerca de las 18 horas de este lunes a la entrada de Pagancillo departamento Felipe Varela. "MURIERON DESANGRADAS": Revelan detalles escalofriantes Las maniataron y les colocaron las manos sobre sus espaldas, para luego ejecutarlas. Un cuñado encontró anteayer los cuerpos de Delia (47) y Elvira Leiva (56) degollados en el interior de la vivienda que habitaban en el ingreso al apacible pueblo de Pagancillo, en Coronel Felipe Varela. A pocas horas, fueron identificados y detenidos los presuntos autores. Las hermanas Leiva murieron a raíz de haberse desangrado, lo que les provocó "un shock hipovulémico", que en términos comúnes significa que sus corazones dejaron de funcionar cuando el cuerpo se quedó sin sangre, según revelaron fuentes estrechamente ligadas a la pericia de autopsia. Esas mismas fuentes consignaron a NUEVA RIOJA que la mujer más joven, Delia Dalmira Leiva (47) presentaba "un solo corte profundo a la altura de su garganta, lo que provocó el sangrado y el posterior shock hipovulémico". En referencia al segundo cadáver peritado, la misma fuente consignó que la otra mujer Elvira Eufemia Leiva (52), "presentaba una herida cortopunzante a la altura de la garganta y luego un profundo corte en la misma zona", lo que podría significar que a los delincuentes "les podría haber tomado más trabajo matar a la segunda mujer". Al parecer, los peritos le habrían sugerido a la jueza Graciela Páez de Echeverría, que en el caso del cadáver de la mujer mayor, "es altamente probable que las heridas hayan sido provocadas con la ayuda de otra personas, porque es claro que tuvieron que luchar, apuñalarla primero y recién después producirle el profundo corte en la garganta". LA HUELLA DE UN PAR DE OJOTAS Todo era desazón para los investigadores. Estaban frente a un trágico episodio que había ocurrido hace más de 20 horas. ¿Por dónde comenzar?, fue la pregunta que se hicieron apenas supieron de lo ocurrido. Ante EL INDEPENDIENTE, Bordón explicó que una pista menor fue la que los llevó a descubrir importantes evidencias y por consiguiente a ubicar a dos sospechosos. Esa prueba mínima fue una huella de ojota, detectada en cercanías del lugar del crimen. Los investigadores no tuvieron otra opción que guiarse por esa marca: atravesaron grandes montes, avanzaron en una oscuridad absoluta, pero no perdieron de vista la huella. Las pisadas, en la que también se habría visualizado una huella de zapatilla, los condujo a una casa ubicada a varias cuadras del domicilio de las hermanas Leiva. El inmueble está deshabitado, pero sin embargo, uno de los sospechosos habría pernoctado allí. El patio de esa casa es una finca de viñedos. La cantidad de maleza que había en el sitio, como así también la falta de limpieza, hace suponer que ese sector no tiene una atención diaria o continua. Los investigadores decidieron entrar a una pequeña habitación y allí encontraron una prueba importante: un par de ojotas apareció mezclada entre las cosas que ocupaban la habitación. Por la forma del calzado, los investigadores suponen que la huella detectada le pertenecería. Entre las seis y siete de la mañana de ayer, los médicos forenses, Marcelo Cáceres y Juan Carlos Sánchez, decidieron hacer la autopsia a los cuerpos, pero a cielo abierto, en el lugar del hecho, es decir, que no fue necesario el traslado de los cadáveres a la Morgue Judicial de Villa Unión. Cáceres y Sánchez utilizaron los equipos necesarios para hacer la autopsia y luego le comentaron a Páez de Echeverría, algunos detalles de lo que observaron. Entre las siete y las ocho, una comisión policial, acompañada por la magistrada a cargo de la investigación, se dirigió al domicilio donde habían encontrado el par de ojotas. Los investigadores tenían nuevos datos y otra vez obtuvieron buenos resultados. En el patio de esa casa, los autores del hecho cavaron un pozo y ocultaron varias prendas de vestir y un par de zapatillas. La excavación fue rápidamente ubicada y las prendas fueron secuestradas en presencia de la jueza de Instrucción. Lo particular de esas prendas, es que tendrían manchas de sangre. Las mismas fueron colocadas dentro de una caja y ahora es material de estudio por parte de peritos de la Policía Judicial de La Rioja. LOS SOSPECHOSOS El cotejo de datos, las pruebas encontradas, y la información proporcionada por vecinos, condujo a los investigadores a encontrar al primer sospechoso. Se trata de un adolescente de 17 años, oriundo de Corrientes. Llegó a Pagancillo hace algunos días. Aparentemente, este adolescente se fugó de su hogar; estaba al cuidado de un tío que posee una tenencia judicial sobre su persona. Fuentes policiales indicaron a este medio, que el sospechoso fue ubicado en el barrio Valdivieso, en la ciudad de Villa Unión. El adolescente no ofreció resistencia y habría aportado otros datos destacados. Supuestamente, su versión permitió encontrar al segundo sospechoso que tiene la investigación. Esta vez, el operativo no se hizo en Pagancillo, ni en Villa Unión, sino en la ciudad de La Rioja. Este sujeto fue detenido en las inmediaciones del barrio Yacampis. Fue identificado con el apellido Carrizo (a) "Pepe" y tendría 22 años. Aparentemente, viajó a esta capital el martes por la tarde, horas después del terrible asesinato. Anoche fue trasladado a Villa Unión, para ponerlo a disposición de las autoridades judiciales. Asimismo, el adolescente habría confesado otro dato importante, que luego se convirtió en una prueba más de la causa. La confesión hizo regresar a los investigadores a la casa deshabitada y esta vez encontraron una bolsa oculta entre los pastizales: dentro de la misma había un revólver calibre 22, sin balas. Los investigadores suponen que los dos sospechosos tienen varias pruebas en su contra y que las mismas los sindicarían como los presuntos autores del doble crimen de Pagancillo. MÓVIL DEL HECHO: ROBO DE DINERO Y JOYAS Para los investigadores, el móvil del doble crimen sería el robo de dinero y joyas de valor. Hasta el momento, el botín no apareció, como así también el arma homicida: un cuchillo. Ayer, trascendió que las hermanas Leiva habrían recibido una suma importante de dinero por parte de la cooperativa La Riojana, que compra la producción de uva de las fincas que poseen para la elaboración de vino. No obstante, la versión no fue confirmada por la Policía. Los investigadores pretender determinar si los sospechosos se conocían de antes, o bien lo hicieron cuando ambos llegaron a Pagancillo. Aparentemente, la noticia de la cosecha en las fincas de la familia Leiva generó la atención de algunos vecinos que trataron de dialogar con las víctimas para saber si necesitaban trabajadores para realizar esa tarea. PAGANCILLO, UN PUEBLO DESCONCERTADO En octubre de 2004, una turista procedente de suiza, Anna Würgler, acampó en el camping de Pagancillo pero luego de unas horas desapareció. El cuerpo de la joven y sus pertenencias jamás fueron encontrados, salvo su bicicleta que fue localizada en las inmediaciones del Parque Nacional de Ichigualasto, en San Juan. Por ese hecho, un vecino del pueblo, Alcides Cuevas, fue condenado a 18 años de prisión por la desaparición y homicidio de la turista extranjera. En abril de 2009, un empresario de Villa Unión y también de Pagancillo, Jorge Ormeño, fue asesinado en cercanías de Guandacol, otro pueblo del departamento Felipe Varela. El autor de ese hecho fue condenado a prisión perpetua. Se trata del ex juez de Instrucción que tenía Villa Unión, Walther Sinesio Moreno. El asesinato fue calificado como cruel por los investigadores. Ormeño apareció maniatado dentro de una camioneta. Su cuerpo estaba rociado de combustible, aparentemente la intención era incendiar el vehículo junto con la víctima. En marzo de 2010, Pagancillo es golpeado por otro suceso aterrador: dos hermanas son degolladas. Aparentemente, los autores las maniataron y después uno de ellos las ejecutó. Como si esto fuera poco, algunos pueblos del departamento Felipe Varela han aparecido como posibles rutas para la trata de personas. Con estos antecedentes, Villa Unión y Pagancillo parecen estar envueltos en historias de crímenes aberrantes y de prostitución. Sin embargo, cuando se recorren las calles de estos dos lugares los habitantes muestras otra realidad: son personas amables, trabajadoras, simpáticas, generosas. ¿Por qué sucede todo esto? Es un interrogante que todavía no tiene respuesta. "Estos son golpes muy duros. Momentos muy difíciles que cuesta superarlos", manifestó el cura párroco de Villa Unión, Eduardo Gutiérrez. "Esto no tiene nombre. Es una noticia que nos pone mal a todos. Los que hicieron esto tienen que pagar por ello. Las víctimas eran chicas muy buenas, responsables, vivían las dos solas. No se puede hacer algo así", comentó Miguel Angel Marini, vecino de Pagancillo. DOS "BUENAS PERSONAS" El doble crimen de Pagancillo conmocionó a muchos de los habitantes de ese pueblo. Las víctimas eran personas muy reconocidas en la comunidad y calificadas como de "buenas personas". Delia y Elvira siempre se dedicaron al trabajo en la finca, eran de salir poco, se hacían compañía mutuamente, dialogaban con sus vecinos, se mostraban amables. En el vecindario las consideraban como dos mujeres dedicadas al trabajo y excelentes vecinas. La forma en la que fueron asesinadas dejó asustados a algunos vecinos. Inclusive, algunos de ellos han propuesto recolectar firmas para pedir más seguridad y también para diseñar un plan de seguridad vecinal que consistiría en estar más comunicados cada vez que se observa una persona extraña o "de actitud sospechosa" en el pueblo. "Cuando veamos a alguien extraño debemos alertarnos entre nosotros y alertar a la Policía", se decían mutuamente algunos vecinos. INEXPLICABLE María Leiva es hermana de Delia y Elvira. Ella y el resto de su familia quedaron consternados ante lo sucedido. "No me explicó por qué pasó esto", dijo María. "Quizás buscaban dinero o las mataron de gusto nomás", agregó. "Me siento acompañada por los vecinos de Pagancillo", sostuvo la mujer.
Powered by !JoomlaComment 3.26
3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved." |
||||||||||||||||||||||||||||||



















